La diferencia entre un espacio que huele bien y otro que huele raro no suele estar en la fragancia: está en cuándo y cuánto se difunde. Un equipo bien programado pasa desapercibido; uno mal programado satura por la mañana y no llega por la tarde.
Esta es la parte menos vistosa de la aromatización y la que más se nota.
Qué se puede programar
Un difusor programable permite configurar tres cosas:
- Franjas horarias. A qué hora empieza y a qué hora para. Lo básico y lo más útil.
- Intensidad. Cuánta fragancia se libera en cada pulso.
- Ciclos de trabajo y descanso. Segundos de difusión y minutos de pausa. Es lo que evita la saturación y lo que más influye en el consumo.
Por qué importa más de lo que parece
- Evita la saturación. El olfato se adapta en minutos: difundir sin pausa no hace que huela más, hace que quien está dentro deje de notarlo mientras el que entra lo encuentra excesivo. Los ciclos con pausa resuelven justo eso.
- Controla el gasto. La fragancia es el coste recurrente, no el equipo. Ajustar los ciclos es la palanca directa sobre cuánto consumes al mes.
- Da consistencia. En un negocio, el aroma tiene que ser el mismo el lunes a las diez y el sábado a las ocho. Eso no se sostiene con encendidos manuales.
- Se adapta al día. Más intensidad en la apertura y en las horas punta, menos en las horas muertas, apagado fuera del horario.
Cómo configurarlo, en la práctica
- Empieza corto. Es mejor quedarse por debajo y subir a los días que arrancar fuerte: el exceso se percibe como olor artificial y cuesta corregirlo.
- Ajusta con alguien de fuera. Tú ya estás adaptado al olor de tu local. Pregúntale a quien entra de nuevas, no a quien lleva ocho horas dentro.
- Arranca antes de abrir. Media hora de margen para que el espacio esté listo cuando entre el primer cliente.
- Revisa por temporada. En verano la fragancia se dispersa antes y se percibe más: la misma configuración que en enero, en agosto sobra.
Casos típicos
- Dormitorio: ciclos suaves una hora antes de acostarse, apagado durante la noche.
- Recepción o lobby: intensidad constante durante todo el horario de atención.
- Restaurante: más intensidad en la entrada, mínima o nula en la zona de mesas durante el servicio.
- Aseos: ciclos cortos y frecuentes todo el horario, que es donde el intervalo entre limpiezas hace daño.
- Oficina: franja de mañana y franja de tarde, sin nada a mediodía.
Los equipos
Toda nuestra gama lleva programación de horarios e intensidad, y los modelos que lo permiten se configuran desde la app. Si prefieres verlo hecho antes de tocar nada, tienes los vídeos paso a paso en la página de tutoriales.
Las funciones concretas de cada modelo están en su ficha, dentro de la colección de difusores; para negocio, en renting desde 29,90 €/mes + IVA por equipo con recargas incluidas y sin permanencia.
Si quieres el criterio para elegir modelo según metros, está en qué es un difusor de aroma y cuál elegir.
¿Quieres que te ayudemos a dejar la configuración fina para tu espacio? Escríbenos desde contacto.