¿Has escuchado alguna vez una canción que te «huele» a algo? ¿O has visto un color que te ha llevado a un sabor? Eso apunta a la sinestesia: un fenómeno neurológico en el que un estímulo percibido por un sentido activa involuntariamente una respuesta en otro.
Qué es la sinestesia
Del griego syn (unión) y aisthesis (sensación). Las formas más documentadas son las visuales y auditivas — ver colores al escuchar música, asociar colores a letras o números — pero también existe la olfativa, donde un aroma evoca colores, formas o texturas.
Se estima que la tiene un pequeño porcentaje de la población, aunque las cifras varían bastante según cómo se defina y se mida. La sinestesia clínica es involuntaria, consistente a lo largo de la vida y específica de cada persona: quien ve el sábado azul, lo ve azul siempre.
Lo que nos pasa a todos los demás
Aquí está la parte útil, y conviene no confundirla con la anterior. Sin ser sinestésicos, compartimos asociaciones sensoriales culturales bastante estables:
- Los cítricos los asociamos al amarillo, a la luz y a la limpieza.
- Los amaderados, a marrones y verdes oscuros, y a sensación de solidez.
- Los florales, a rosas y lilas, y a delicadeza.
- Los mentolados producen literalmente sensación de frío — en este caso no es asociación cultural sino química: el mentol activa los receptores de frío de la piel y las mucosas.
Eso no es sinestesia, es aprendizaje compartido. Pero funciona igual de bien a la hora de diseñar un espacio.
Cómo se usa esto en un espacio
La idea práctica es la coherencia: que lo que huele acompañe a lo que se ve. Un registro mentolado muy fresco en un salón de tonos tierra, maderas y textiles pesados crea una pequeña disonancia — no molesta, pero el espacio se siente menos redondo. Un amaderado en ese mismo salón encaja sin que nadie sepa explicar por qué.
Al revés también sirve: si un local es pequeño y algo oscuro, un registro cítrico o acuático ayuda a que se perciba más aireado.
Un aviso sobre los casos famosos
En este tema circulan muchas historias sobre marcas concretas que supuestamente diseñaron un aroma para sus tiendas con tal o cual objetivo. La mayoría se repiten sin fuente. Que grandes marcas trabajan su identidad olfativa es cierto; los detalles novelescos que se cuentan, casi nunca están documentados.
Llévalo a tu espacio
Antes de elegir fragancia, describe tu espacio con dos adjetivos y comprueba si el aroma los refuerza o los contradice. Es un filtro sencillo y acierta más de lo que parece.
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