El cine olfativo: cómo el olor llegó a las salas antes que el sonido

¿El olor llegó al cine antes que el sonido? La historia del cine olfativo - BENDIS

Un capítulo raro de la historia del cine

Cuando se cuenta la historia del cine se citan dos hitos: la imagen en movimiento a finales del siglo XIX y el sonido sincronizado en 1927 con El cantor de jazz. Hay un tercero mucho menos conocido, y llegó antes que el sonido: los intentos de añadir olor a la sala.

1906: algodón, aceite de rosas y un ventilador

El primer experimento documentado se atribuye a Samuel «Roxy» Rothafel, en una sala de Forest City (Pensilvania). Empapó algodón en aceite de rosas y lo puso delante de un ventilador durante la proyección de un cortometraje. Primitivo, pero la idea estaba entera: que la película también oliera.

1959-1960: AromaRama contra Smell-O-Vision

La idea reapareció medio siglo después con dos sistemas compitiendo casi a la vez. AromaRama inyectaba los aromas a través del sistema de aire acondicionado de la sala. Smell-O-Vision los liberaba desde tubos instalados en las butacas, sincronizados con la acción. Para este último se rodó Scent of Mystery, con una treintena de aromas activados en momentos clave del relato.

Por qué fracasó

No falló la idea, falló la ejecución. Los sistemas eran lentos y ruidosos, el olor no llegaba a todas las butacas a la vez y, sobre todo, no había forma de retirarlo: los aromas se acumulaban en la sala y se mezclaban entre sí. La crítica fue demoledora y ambos sistemas desaparecieron en meses.

Ese problema — cómo meter olor en un espacio sin que se acumule ni se cruce — sigue siendo el problema central de la aromatización, sesenta años después. Lo que ha cambiado es la respuesta: en lugar de intentar sincronizar olores distintos al segundo, hoy se trabaja con un aroma estable, partícula fina y ciclos programados con pausa, que es lo que evita justo la saturación que hundió al Smell-O-Vision.

Lo que quedó de aquello

El cine olfativo no cuajó, pero la idea de fondo sí: que el olor forma parte de la experiencia de un espacio y no es un adorno. Es lo que hoy hacen hoteles, tiendas y restaurantes cuando diseñan su aroma con la misma intención con la que eligen la música o la iluminación.

Si te interesa el lado práctico, puedes ver nuestra gama en difusores y fragancias, o leer cómo funciona el olfato.